Las alteraciones del control de los impulsos, consisten en un fracaso para resistirse a la tentación de llevar a cabo actos que son dañinos para el propio sujeto o para los demás.
Esta conducta implica: acciones irresistibles, una activación emocional y una sensación placentera.
El impulso es una sensación de tensión que se incrementa gradualmente, hasta el momento de cometer la acción irresistible, para luego experimentar placer y liberación de esa tensión acumulada.
Después, puede haber sentimientos de pena o de culpabilidad.
Este comportamiento se agrava con el consumo de alcohol y otras drogas.
Los tipos de trastornos del control de impulsos son: trastorno explosivo intermitente, cleptomanía, piromanía, juego patológico y tricotilomanía.
Enseguida explico brevemente cada uno de ellos.
Trastorno explosivo intermitente
Este padecimiento consiste en episodios aislados de impulsos agresivos serios, como destrucción de la propiedad, que se manifiestan con ataques de ira, de manera desproporcionada.
El impulso surge ante situaciones estresantes, se establece en minutos y cede espontáneamente. Posteriormente suele haber arrepentimiento o autor reproche.
La intensidad de la impulsividad suele incrementarse con el tiempo.
Cleptomanía
Tomar un objeto de una casa o de una tienda, puede ser juzgado por alguien como un simple hurto, pero más allá de unos dedos rápidos para quedarse con lo ajeno, esto puede ser un caso de cleptomanía.
En la psicología, la cleptomanía es definida como un desorden mental complejo en el que la persona siente el impulso repetitivo de robar objetos, que en la mayoría de los casos no usará luego o no los venderá y suelen ser de valor insignificante. Por lo general, la persona que roba lo hace en supermercados, tiendas o incluso en hogares de conocidos.
Una vez que la persona sustrae el objeto siente placer o alivio, pero unos momentos después empieza a experimentar culpa. Según la Enciclopedia de Desordenes Mentales, el cleptómano, con frecuencia padece de otras condiciones como depresión, desorden obsesivo-compulsivo, bulimia y trastorno bipolar, por mencionar algunos.
Piromanía
La persona tiene una fascinación por el fuego y le produce placer provocarlo.
Se trata de acciones irresistibles, deliberadas y premeditadas.
Algunos se dedican a oficios relacionados con el fuego. Estos individuos provocan quemas por placer, sin considerar las consecuencias y sin que exista una ganancia económica de por medio, como intentar cobrar un seguro contra incendios.
Juego Patológico
Para la mayoría de las personas, los juegos de azar son simplemente un entretenimiento, una forma de probar suerte o una actividad para relacionarse con los demás. Pero como ocurre con otros muchos comportamientos, por diversas circunstancias puede acabar siendo perjudicial para la persona que lo practica.
Si la persona juega con una determinada frecuencia, invirtiendo cantidades de dinero superiores a sus posibilidades y/o dedicando mucho tiempo a esta actividad, llegará a interferir de forma importante en su vida, limitando el desarrollo de otras actividades.
El placer por el juego dejará entonces paso a una sensación de malestar, pues la persona sigue jugando de una forma compulsiva, a pesar de los problemas que le supone en distintos aspectos fundamentales de su vida y aún cuando desea dejar de hacerlo.
Tricotilomanía
La tricotilomanía es una compulsión repetitiva e irresistible, dirigida a arrancarse el propio cabello, las pestañas, las cejas, el vello púbico o el corporal.
La falta de control de impulsos, lleva a la persona a tirarse el pelo o el vello hasta
Arrancarlo, llegando a provocarse heridas o calvas.
Paradójicamente, esta conducta no les produce dolor, más bien les produce placer, aunque después sufren ansiedad.
Cuando el afectado se come los cabellos o los vellos, puede desarrollar bolas de pelusa en el estómago, llamados bezoares de pelos, que pueden causar una obstrucción intestinal.
Es frecuente que estas personas también desarrollen onicofagia y tricofagia.
La onicofagia es el hábito de comerse las uñas. La tricofagia es la compulsión por
arrancar el pelo de otras personas, animales o peluches.
Quienes padecen tricotilomanía, generalmente niegan el trastorno y tratan de disimular las áreas afectadas. Procuran realizar su hábito a escondidas.
Es frecuente que las personas que padecen tricotilomanía, también presenten trastornos afectivos y de ansiedad.








